Resumen
Un análisis comparativo detallado de la oxitocina y la vasopresina, dos nonapéptidos estructuralmente relacionados con roles distintos pero superpuestos en el comportamiento sexual, la vinculación de pareja, la cognición social y el procesamiento emocional.
La oxitocina y la vasopresina (arginina vasopresina, AVP) se encuentran entre las moléculas de señalización más antiguas y conservadas en la biología de los vertebrados, con homólogos encontrados en especies que abarcan más de 700 millones de años de evolución. Diferenciándose solo en dos posiciones de aminoácidos a pesar de las especializaciones fisiológicas divergentes, estos nonapéptidos proporcionan un ejemplo notable de cómo cambios estructurales sutiles en un péptido pueden producir resultados biológicos profundamente diferentes.
La similitud estructural entre la oxitocina (Cys-Tyr-Ile-Gln-Asn-Cys-Pro-Leu-Gly-NH2) y la vasopresina (Cys-Tyr-Phe-Gln-Asn-Cys-Pro-Arg-Gly-NH2) es sorprendente, con diferencias solo en la posición 3 (isoleucina versus fenilalanina) y la posición 8 (leucina versus arginina). A pesar de esta casi-identidad, los dos péptidos muestran unión preferencial a diferentes familias de receptores. La oxitocina activa principalmente OXTR, mientras que la vasopresina activa principalmente tres subtipos de receptores: V1a (AVPR1A), V1b (AVPR1B) y V2 (AVPR2).
Los roles de la oxitocina y la vasopresina en el comportamiento sexual muestran tanto complementariedad como especialización dependiente del sexo. Las investigaciones en topillos de pradera (Microtus ochrogaster), una de las pocas especies mamíferas monógamas, establecieron que la oxitocina es más crítica para el vínculo femenino típico y el comportamiento sexual, mientras que la vasopresina es más importante para el vínculo masculino típico, la excitación sexual y el comportamiento territorial.
En el contexto de la excitación sexual y la función, la oxitocina y la vasopresina desempeñan roles complementarios. La oxitocina está prominentemente involucrada en la excitación sexual, la ingurgitación genital y el orgasmo en ambos sexos. La vasopresina, aunque también se libera durante la actividad sexual, parece estar más involucrada en los componentes motivacionales y agresivos del comportamiento sexual masculino.
Las funciones de vinculación de pareja de estos dos péptidos representan uno de los hallazgos más célebres en neuroendocrinología conductual. En los topillos de pradera monógamos, la densidad y distribución de los receptores V1a en el pálido ventral predice la fuerza de la formación de preferencia de pareja masculina.
Los estudios de administración intranasal revelan diferencias dependientes del sexo y del contexto en cómo estos péptidos modulan el comportamiento social y sexual. La oxitocina intranasal (típicamente 24 UI) mejora las evaluaciones sociales positivas y la confianza. La vasopresina intranasal (típicamente 20 a 40 UI) tiende a aumentar la vigilancia, mejora el reconocimiento de expresiones faciales amenazantes y competitivas, particularmente en hombres.

